VISITAMOS  SIEGA  VERDE
Y  YECLA  DE  YELTES

Zona de Siega Verde


 Sandra Corvo, Sandra Caballero, Ana Carretero, Alberto García, Aloha Barbado,
Alba de Elías, Laura Pellicer, Sara Hernández, Judit Lerones y María Mateos.
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Para nosotros, los alumnos de 1º de E.S.O., era un día normal de clase. Llegó entonces Mari Paz Elvira, nuestra profesora de Sociales y nos comunicó que el 11 de marzo haríamos una visita a Siega Verde y a Yecla para como complemento el tema que estábamos dando en clase: la Prehistoria.
Para nosotros no era sólo una visita turística, ni un día de clase, ni mucho menos. Para nosotros era un día sin clase, un día para pasárnoslo bien. 
Aunque Mari Paz nos había advertido que tomaría nota de la actitud de cada alumno, la verdad es que seguíamos pensando en divertirnos, pero lo que no sabíamos era que podíamos divertirnos y aprender al mismo tiempo.

El jueves 11 llegó y a las 8:30 todos esperábamos ansiosos al autobús en la puerta de Torroba, nos distraíamos haciendo fotos, hablando y comentando lo bien que nos lo íbamos a pasar y eligiendo pareja para sentarnos en el autobús.
Llegó nuestro transporte a la hora. Paró delante de nosotros y nos abrió sus puertas. Entramos todos en avalancha buscando los mejores asientos (los que se mareaban se situaban adelante, los que tenían ganas de cachondeo cogían los asientos de atrás...)

Una vez acomodados todos en su sitio correspondiente, Mari Paz pasó lista. Faltaba un compañero. Esperamos un rato y, al ver que no llegaba, avisamos a Virginia, nuestra tutora, de la ausencia de este niño y, de inmediato, el autobús se puso en marcha.  Por el camino hablamos de muchísimas cosas, y Mari Paz se puso a nuestro lado para hablarnos de lo que íbamos a ver.

Al cabo de un rato de viaje en el autobús, llegamos a Siega Verde, era todo tan bonito, tan verde, tan natural...   Bajamos del autobús y subimos al museo, que estaba un poco más arriba que la carretera. Ahí encontramos nuestra primera dificultad: estaba cerrado. Mari Paz llamó a un número de teléfono que allí indicaban y le dijeron que al cabo de una hora iría alguien a atendernos. Mientras tanto podíamos ir mirando por allí. Unos se pusieron a saltar como las cabras, lo que dio lugar a varios moratones, arañazos y magulladuras. Otros aprovecharon para jugar con la consola y otros se pusieron a comer algo... 
Casi una hora después llegó un chico, que nos abrió la puerta del museo y nos acompañó hacia una salita con muchos bancos y una pantalla de televisión, nos sentamos y nos puso la presentación de Siega Verde. Algunos alumnos se mostraron algo indiferentes, pero otros escuchábamos atentamente que se nos contaba en el vídeo; realmente era muy interesante, pues descubrimos qué civilizaciones antiguas se habían asentado allí, cómo habían vivido, qué comían y qué restos habían dejado. Después acudimos a ver el museo, allí había reproducciones de los utensilios y ropas que llevaban, de las venus... Nos hicimos una foto, todo el grupo, con unos maniquíes vestidos de hombres prehistóricos, y vimos una reproducción de una pintura rupestre que habían encontrado a la orilla del río. Casi todos estábamos ya contagiados de la magia de aquel lugar, aunque algunos, los menos, seguían con el único propósito de divertirse.
El chico nos acompañó hasta la orilla del río, donde había grandes piedras, algunas muy erosionadas por el agua, y muchas de ellas con grabados, en los que podíamos ver ciervos, caballos... El chico nos explicó el porqué de esas pinturas, y como las hacían.

Bajamos a ver los paneles grabados
Uno de los paneles grabados con diferentes animales
El grupo dentro del Museo de Siega Verde
Reproduccion de una venus
Nos fuimos de Siega Verde, todos muy interesados en estas antiquísimas culturas. El camino de Siega Verde a Yecla fue más agitado que el anterior. El camino tenía muchas más curvas. Una compañera se mareó y acabó vomitando y con dolores de estómago durante todo el viaje. No obstante, seguíamos interesados en la historia que nos habían contado y no dejábamos de preguntarle cosas sobre Siega verde a Mari paz. 

Llegamos a Yecla algo más tarde de lo esperado. Entramos en un pequeño museo que había en la plaza donde paramos. Había allí un señor esperándonos. Rápidamente empezó a contarnos y a explicarnos cosas sobre el castro de Yecla. Nos comentó también el significado de las estelas romanas: “Si la espiral va hacia la derecha es hombre, y si por el contrario gira hacia la izquierda, es mujer.”

Terminó de explicarnos todo lo que había en el museo y volvimos a montarnos en el autobús, para ir a visitar el castro. Llegamos, y nos quedamos prendados por aquel lugar. Vimos la entrada principal, necrópolis, las tierras de los aldeanos...
Después de ver el castro nos sacamos varias fotos en la puerta principal, donde muchos guerreros habían combatido a muerte muchos años atrás.

Montamos en el autobús, para volver a casa. Por los cálculos que hacíamos, sospechábamos que no llegaríamos a Ciudad Rodrigo a la hora prevista. Veníamos ensimismados con lo que habíamos descubierto. Nosotros, que en un principio habíamos asistido a la excursión, no por aprender, sino por divertirnos y perder un día de clase, habíamos aprendido, no sólo cosas que nos servirían para el tema que estábamos dando en Sociales, sino que, además, habíamos aprendido otra cosa: se puede aprender divirtiéndose.

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