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Alba de Elías, Laura Pellicer, Sara Hernández, Judit Lerones y María Mateos. ____________________ Para nosotros,
los alumnos de 1º de E.S.O., era un día normal de clase. Llegó
entonces Mari Paz Elvira, nuestra profesora de Sociales y nos comunicó
que el 11 de marzo haríamos una visita a Siega Verde y a Yecla para
como complemento el tema que estábamos dando en clase: la Prehistoria.
El jueves 11 llegó
y a las 8:30 todos esperábamos ansiosos al autobús en la
puerta de Torroba, nos distraíamos haciendo fotos, hablando y comentando
lo bien que nos lo íbamos a pasar y eligiendo pareja para sentarnos
en el autobús.
Una vez acomodados todos en su sitio correspondiente, Mari Paz pasó lista. Faltaba un compañero. Esperamos un rato y, al ver que no llegaba, avisamos a Virginia, nuestra tutora, de la ausencia de este niño y, de inmediato, el autobús se puso en marcha. Por el camino hablamos de muchísimas cosas, y Mari Paz se puso a nuestro lado para hablarnos de lo que íbamos a ver. Al cabo de un
rato de viaje en el autobús, llegamos a Siega Verde, era todo tan
bonito, tan verde, tan natural... Bajamos del autobús
y subimos al museo, que estaba un poco más arriba que la carretera.
Ahí encontramos nuestra primera dificultad: estaba cerrado. Mari
Paz llamó a un número de teléfono que allí
indicaban y le dijeron que al cabo de una hora iría alguien a atendernos.
Mientras tanto podíamos ir mirando por allí. Unos se pusieron
a saltar como las cabras, lo que dio lugar a varios moratones, arañazos
y magulladuras. Otros aprovecharon para jugar con la consola y otros se
pusieron a comer algo...
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| Nos fuimos de
Siega Verde, todos muy interesados en estas antiquísimas culturas.
El camino de Siega Verde a Yecla fue más agitado que el anterior.
El camino tenía muchas más curvas. Una compañera se
mareó y acabó vomitando y con dolores de estómago
durante todo el viaje. No obstante, seguíamos interesados en la
historia que nos habían contado y no dejábamos de preguntarle
cosas sobre Siega verde a Mari paz.
Llegamos a Yecla algo más tarde de lo esperado. Entramos en un pequeño museo que había en la plaza donde paramos. Había allí un señor esperándonos. Rápidamente empezó a contarnos y a explicarnos cosas sobre el castro de Yecla. Nos comentó también el significado de las estelas romanas: “Si la espiral va hacia la derecha es hombre, y si por el contrario gira hacia la izquierda, es mujer.” Terminó
de explicarnos todo lo que había en el museo y volvimos a montarnos
en el autobús, para ir a visitar el castro. Llegamos, y nos quedamos
prendados por aquel lugar. Vimos la entrada principal, necrópolis,
las tierras de los aldeanos...
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| Montamos en el autobús, para volver a casa. Por los cálculos que hacíamos, sospechábamos que no llegaríamos a Ciudad Rodrigo a la hora prevista. Veníamos ensimismados con lo que habíamos descubierto. Nosotros, que en un principio habíamos asistido a la excursión, no por aprender, sino por divertirnos y perder un día de clase, habíamos aprendido, no sólo cosas que nos servirían para el tema que estábamos dando en Sociales, sino que, además, habíamos aprendido otra cosa: se puede aprender divirtiéndose. |